Historia

Como hemos dicho en la presentación del Centro Instructivo Unión Musical de Bugarra, fue en 1895 cuando el párroco del pueblo reunió a un reducido grupo de hombres que formaron la que sería la Banda Union Musical de Bugarra.

Algunos de los nombres de aquellos primeros músicos son Mariáno Marco, Francisco Melego, Blas el de Quintina, Benjamín Diago, Manuel Gimeno, Elíseo Cervera, Francisco Cervera, y otros cuyo recuerdo se borró con el tiempo. Lo que ha trascendido es que la banda estaba formada por alrededor de 14 o 15 personas. Según contaban los mayores del pueblo, esta agrupación musical actuó por primera vez ante el público en el bautizo de una niña llamada Concepción, hija de Blas, conocido como «el de Quintina», que era miembro de la banda.

La banda fue adquiriendo prestigio, crecíendo en número y popularidad. Los pueblos cercanos iban a Bugarra a pedirles que fueran a tocar a sus localidades para amenizar sus fiestas.

Sin embargo, no todo fueron éxítos y alegrias, ya que la agrupación sufrió también largas épocas de desánimo y decaimiento, llegando incluso a contar diversos años de mutismo.

En el año 1916 tuvieron el honor de ser los organizadores de las fiestas patronales de Bugarra, surgía así de nuevo, tras años de silencio, una oportunidad para volver a reagrupar a los músicos, fue el mismo Manuel Gimeno el que citó al resto de músicos en su casa con la esperanza de poder avivar en ellos la llama de la lluslón que habían perdido. Todo salió como él esperaba y no tardaron en concretarse los ensayos con el fin de dar esplendor a las llamadas fiestas de octubre, en honor a la Virgen del Rosario, el Cristo de la Buena Muerte y San Roque.

En un principio el papel de director de la banda lo ejerció Francisco Melego, uno de los cofundadadores de la entidad, pero con el tiempo decidieron que era necesario un director con más tiempo libre que poder dedicar a la tarea del cargo para ello eligieron a D. Timoteo Lopez, un hombre que ha pesar de no vivir de sus conocimientos musicales, puesto que era recaudador de impuestos en Villar del Arzobispo, fue capaz de coordinar y unir a los músicos que formaban entonces la banda, gracias a él dieron comienzo las sesiones de ensayo y tambien organizo clases personales para aquellas personas que tuvieran el anhelo de conocer la música, con la idea de que algún día formarian parte de la banda.

A pesar de su excelente trabajo y la dedicación puesta en el cargo, pagar sus honorarios se convirtió en un gran problema, puesto que la banda no obtenia sufientes ingresos para cubrirlos, esto obligo a los miembros de la banda a replantear su situación y optaron por ofrecer la batuta de director, de nuevo, a un vecino del pueblo; el cargo volvió a recaer en las manos de Francisco Melego, más conocido en el pueblo como “el tío Melego”, que estuvo al frente de la banda hasta 1922, año en que tomó el relevo Pedro Cervera Perez.

El paso de Pedro Cervera por la banda fue fugaz, puesto que al poco tiempo, él mismo, junto a otros miembros de la banda decidieron escindirse para formar una nueva agrupación a la que dieron el nombre de “La Orquesta” puesto que en ella únicamente se interpretaban piezas para instrumentos de cuerda. A raíz de este hecho la dirección de la banda pasó a manos de Claudio Cervera, también vecino del pueblo, que acababa de regresar de prestar el servicio militar en Ceuta donde había formado parte de la banda militar tocando el bombardino, se mantuvo en el puesto de director hasta 1926, momento en el que le sucedió D. Jose Maria Barrachina que era subdirector de la Banda Unión Musical de Liria y tocaba el saxo tenor en la Banda Municipal de Valencia.

Como consecuencia del alzamiento militar de 1936 la actividad de la banda quedó suspendida y no fue hasta el final de la guerra cuando se volvió a requerir a todos los músicos, dando comienzo a una nueva andadura en la que se tuvieron que enfrentar a retos que venían de antes, por una parte la mejora de las infraestructuras y recursos. En este aspecto la Banda tuvo que hacer frente al problema de no poseer un local de ensayo, en aquel momento se reunían en dos sitios diferentes, el casino de “Vicente el Viejo” y otro lugar situado en la calle Caballeros al que conocían como “La Academia”, este lugar actualmente ha desaparecido. En 1930 tuvieron la idea de construir un local de ensayo propio, para ello contaron con el apoyo y la ayuda de muchos vecinos que realizaron un titánico esfuerzo para lograr el objetivo previsto, construir un salón-teatro que a su vez sirviera como local de ensayo, salón de baile y teatro donde se representaron multitud de obras que permitieron evadirse a los vecinos de aquella epoca. Tras el periodo de guerra la necesidad de reconstruir todo esto se hizo patente y era evidente que la escasa subvención municipal que recibían no era suficiente para hacer frente a los gastos, decidieron entonces, adquirir una máquina de proyección de cine que les permitió organizar sesiones de proyección que les aporto unos mayores ingresos para hacer frente a todas sus necesidades. En 1964 se construyó también, anexo al local de ensayo, teatro y cine, un local recreativo con bar para socios y simpatizantes y esto a su vez permitió la construcción de un local de ensayo en la parte superior del bar que se conserva hasta nuestros días.

Y por otra parte la consolidación y el afianzamiento de la banda, proceso este que empezó a dar sus frutos a partir de 1980 cuando empezaron a llegar los primeros premios en certámenes y el reconocimiento internacional.

La banda del Centro Instructivo Unión Musical de Bugarra no sólo ha tenido la suerte de participar en dos ocasiones en el prestigioso festival holandés de Kerkrade, sino que tiene el privilegio de haberse alzado con los primeros premios en las dos ocasiones en los años 1986 y 1989.